1º Etapa
Sobre las nueve menos cuarto Natxo, nos espera a la salida del albergue donde habíamos pasado la noche, ya habíamos desayunado en un bar cercano. A las 7, el hospitalero tocó diana de abandonar el albergue. Al llegar al aeropuerto nos dirigimos al parque de bomberos donde estaban las bicicletas. Chuchi estaba de servicio, nos dejo herramientas y lo que hizo falta. Empezamos a montarlas y ponerlas a punto. Una vez terminadas, ya vimos el avión donde venían Justo, Tuto, May y Juan yerno. Con ellos venían 3 bicicletas más. Mientras aterrizaba fuimos a tomar unos cafés a la cantina. Una vez desembarcados bicis y compañeros terminamos de montar el resto de bicis. Nos cambiamos de ropas ,una vez todo a punto nos hicimos la foto del grupo, nos despedimos de Chuchi que se había volcado en ayudarnos, siempre lo recordare como una gran persona. Sin él, coordinar la llegada de bicis hubiera supuesto un gran problema.
Los diez bicigrinos empezamos a pedalear rumbo a Salamanca, nos esperaba una semana dura.
Con alegría llegamos al puente romano sobre el río Tormes, al albergue donde habíamos pasado la noche para que les dieran las credenciales a los que habían llegado hoy. Nuestra sorpresa fué que el hospitalero no nos las quiso dar, lo dejamos para seguir el camino. Había empezado a caer gotas y ya era hora de comer, pasamos por la plaza mayor abarrotada de gente y optamos por comer a la salida de Salamanca. Así lo hicimos, nos paramos a comer menú mientras paraba de llover. Una vez tomado el café, a por las bicis.
Unos 3 kilómetros mas adelante dejaríamos el asfalto para ir por caminos de tierra, aunque debido a que están construyendo una autopista, los caminos estaban mal señalizados. Natxo se despistó y optó por ir por la carretera para encontrarnos en el pueblo siguiente. Había quien quería llegar a Zamora por carretera, trás unas discrepancias yo era partidario de ir por los caminos y parar en Villanueva de Campean, unos 18 kilómetros antes de Zamora. A parte del peligro de la carretera, en Zamora no había albergue. Los caminos debido a que había llovido, estaban algo encharcados pero empezaron a disfrutar de las bajadas y de los paisajes atravesando viñas, sin darnos cuenta llegamos a Villanueva, un pueblecito donde la gente era muy amable.
En el único bar que había nos dieron las indicaciones del albergue, pero solo tenía diez camas y como había una pareja de alemanes y un chico polaco, la mujer encargada nos dijo que los tres restantes dormirían en una sala donde guarda cosas el ayuntamiento o sea en el suelo encima de dos colchones, les tocó a los afortunados Tuto, May y Juan yerno, empezaba la aventura.
Bueno una vez duchados, en el bar nos habían preparado una cena de maravilla, estuvimos viendo el partido de baloncesto España-Rusia y nos explicaron un poco la riqueza del pueblo. Según dijeron, es de los viñedos de donde sacan vinos para la exportación. Nosotros para cenar bebimos vino de esta zona y era muy bueno. El problema del pueblo era la falta de juventud, ya que en todo el pueblo solo había tres niños. Nos dirigimos al albergue, donde al poco tiempo empezó una tormenta de rayos, truenos y lluvia, donde a través de la claraboya podíamos verla. El sueño nos venció y a dormir para estar en forma al otro día y esperar no tener lluvias.
Yayo Toni
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